Pese a las críticas y un posible impuesto, el crecimiento en el segmento de “fast food” avanza a paso firme entre operadores locales y extranjeros
ALEJANDRA COSTA / Día_1
Apenas se lanzó la propuesta de crear un impuesto a la comida chatarra, la primera imagen que se le vino a la cabeza a todos fue una hamburguesa, pizza o un pollo a la brasa.
Mientras continúa el debate sobre el tributo que cambiaría las reglas de juego del sector, lo que sí queda claro es que el segmento de comida rápida –categoría que se cruza, pero no constituye en sí misma comida chatarra– es un banquete que ya ha abierto el apetito de grandes grupos locales e internacionales, que calientan las brasas para un 2012 candente.
